Lunes 5 de marzo de 2018, 17:30 h, Universidad Autónoma de la Ciudad de México, Plantel Del Valle, colonia Del Valle Sur, Ciudad de México. Hoy viene la poeta argentina, exiliada en Estados Unidos, Alicia Partnoy. Tengo el honor de moderar su recital poético aquí, en el comedor universitario, adaptado en este instante como auditorio. Me presentan a Alicia: su sonrisa franca. Ella es delgada, canosa, vital, como quien ha estado en un campo de detención ilegal y ha sobrevivido. Como quien estuvo desaparecida ––la desapareció la dictadura argentina en 1977––, fue torturada, llevada a otra prisión y luego exiliada. Como quien, a pesar de esto, derrama alegría por la existencia.

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Foto: Rosario Covarrubias, 2018.

Alicia Partnoy sobrevivió. También por dentro: escribió, ya en los Estados Unidos, un libro testimonial llamado La Escuelita, título que alude al campo de detención ilegal donde la retuvieron. Esta obra, publicada en 1985, en inglés originalmente, sirvió incluso de testimonio durante los juicios que, tiempo después, se les hicieron a los genocidas. Alicia ha escrito, además, varios libros de poesía. Veo entre sus manos ediciones bilingües ––en inglés y español––, y los papelitos de un antiguo cuaderno a rayas que le sirven como separadores para marcar sus poemas.

El comedor-auditorio se llena de estudiantes universitarios y también de un par de amigos de Alicia que no conozco, que vienen de aquellos años difíciles. A la universidad la trajo una profesora de casa, Martha Helena Montoya, víctima, ella misma, de otra dictadura suramericana: la chilena. También están por aquí Beatriz Juárez, trabajadora incansable del área de cultura de esta universidad, quien organiza este acto poético, y René Ostos, director de la revista literaria Monociclo, egresado y titulado de la licenciatura en Creación Literaria.

Foto: Rosario Covarrubias, 2018.

Después de que la presento brevemente, Alicia se pone de pie y, casi todo el tiempo, lee de pie sus textos. Me gusta mucho un poema que trata sobre las preposiciones y la dictadura ––se titula así: “Preposiciones”–– y luego tengo la suerte de que me obsequia el libro que lo contiene. Sus poemas son intensos, efectivos. Nos comparte también un poema que escribió una madre de una “desaparecida” de Ciudad Juárez, poeta. En México también desaparecen a la gente.

Alicia canta alguno de sus poemas, como uno que se llama “Nana sin la cebolla”, en alusión al poema de Miguel Hernández, y lee otro dedicado a Alaíde Foppa, la poeta guatemalteca que vivió en México su exilio, y a quien asesinó el régimen al regreso a su país natal. Alicia no conoció personalmente a Alaíde, pero ha investigado sobre ella, y platicado con sus familiares.

Al final, vienen las preguntas y respuestas. Yo quisiera platicar horas con ella, como con una vieja amiga. Los estudiantes plantean sus inquietudes, y alguna profesora de la universidad también (Carmen Ros, novelista). Alicia Partnoy nos cuenta su experiencia como profesora en la Loyola Marymount University, de Los Ángeles, California. Ahí enseña literatura. Hoy no trae libros para vender, pero generosamente nos regala algunos ejemplares.

La tarde se esfuma como un sueño.

*

Crónicas, de Iliana Rodríguez Zuleta, se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional. Basada en una obra en https://ilianarodriguez.com.

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