Sábado 3 de marzo de 2018, 18:00 h, Galería de Rectores, Palacio de Minería, Ciudad de México. Nos reúne la presentación de los libros de poesía Los días sin fe de Odette Alonso y Trace/Traza de mi autoría. Cuatro de las presentes en la mesa somos poetas: Odette Alonso, Julia Santibáñez, Mónica González Velázque y yo. Nos modera la filóloga y ensayista Leticia Romero Chumacero, quien nos ofreció generosamente el espacio en un ciclo que organiza año con año para la Academia de Creación Literaria de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, Plantel Cuautepec.

Entre el público atento ––además de mi familia querida–– veo a María Ángeles Juárez Téllez, representante en México de Darklight Publishing, la editorial que publicó mi libro. Descubro también a la poeta Kary Cerda, a quien conociera cuando di clases en el Centro de Creación Literaria Xavier Villaurrutia. A la escritora Cristina Liceaga, directora del sitio web Escritoras MX, quien emprendió hace unos meses la titánica labor de difundir la obra de las escritoras de este país. Por Cristina Liceaga conocí a Julia Santibáñez ––ganadora del Premio Internacional de Poesía Mario Benedetti y conductora de televisión––, con nosotras en la mesa hoy. La poesía también se teje: sus hilos se entrecruzan.

Julia Santibáñez quiere dialogar con la poeta cubano-mexicana Odette Alonso, ganadora del Premio Nacional de Poesía LGBTTTI por su libro Old Music Island. En las preguntas, Julia Santibáñez comenta la sonoridad de los versos de Los días sin fe. Hace notar que hay endecasílabos melódicos (los que tienen acentos en tercera, sexta y décima). Hay dodecasílabos. El libro trata sobre el exilio de Cuba y algún retorno. Me inunda la melancolía con estos poemas: sonoros, altamente líricos. En mi propio libro, Trace/Traza, me disfracé de sirena que ha sido arrancada del mar: que vive un exilio en la ciudad.

Mónica González Velázquez, directora de miCielo Ediciones y poeta visual, analiza las capas que se superponen en mi libro Trace/Traza. Mi obra trata sobre la Ciudad de México y mis ciudades internas. La Ciudad de México se puede entender como un enorme palimpsesto que, para mí, encuentra su suma y su símbolo en Tlatelolco (lugar en que crecí), donde se superponen la ciudad indígena, la ciudad colonial y la ciudad contemporánea.

Leticia Romero Chumacero da la palabra al público. El tiempo apremia en la Feria Internacional del Libro y tenemos que concluir. Me quedo con la idea de los exilios y los palimpsestos: las capas se superponen.

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