Lee aquí una selección de mis poemas

De Trace / Traza (2017):

  • Leer fragmento gratuito en Amazon.

De Lapidario (2013):

De Embosque (2013):

De Efigie de fuego (2003):

De Claroscuro (1995):

Leyenda

A mi madre.

Las estrellas parecen artificios de alquimia:
esta es la noche más clara del milenio.
Por hoy los muros fosforecen,
simulan vitrales inmóviles fantasmas,
existe una palabra oculta
bajo cada adoquín de la ciudad.
El espejo se finge piélago de plata
en un mar de corrientes siderales
y flota la luna, azul pez,
presa de una esfera cristalina.
Esta es una leyenda de magia:
la noche avanza en espiral de luz.

Fulgor

[…] en una majestad suprema, en el claroscuro de un esplendor resplandeciente.
Valmiki

Eras un ángel en sigilo,
abandonado,
frágil.
Refulgías un matiz
de luz en la penumbra.
Y de tanto fuego opreso incendiaste
en la noche
la humedad inmaculada de tu cuerpo.

En la luz

A mi padre.

En la luz
de una hoguera que inmola
sus obsesiones en el cielo;
en la caída
sin sombras, de rápido vertical;
en las turquesas
pertinaces en su herencia de penumbra;
en el último cuarzo
que estalla sobre obscuro,
te requiero.
Te requiero en todo aire, en toda tierra,
en el fuego y en el agua;
te requiero en un instante circular de siglos,
por siempre
y para siempre.

Violín de maderas hechizadas

En mis dilatados insomnios
te intuyo,
violín de maderas hechizadas.
Tus lamentos se elevan en vaho azul,
nacieron tus cuerdas
de alguna capilaridad
lunar y legendaria…

Hace mucho tiempo
debió de suceder algo que he olvidado.
Poseo, desde entonces, las obligadas ojeras,
el temblor sospechoso en mis manos,
en los pies el frío premonitorio,
una cierta tragedia en los emplazamientos,
la noche entre los párpados,
la certeza fatal
de que mis días están corruptos.
¿Hasta cuándo, hasta cuándo?
No quisiera escuchar ya más
que esta melodía hipnotizada.
¿Hasta cuándo el reflejo de la luz fronteriza?

Violín,
domador de locos,
deshaz esta ficción de lunáticas marañas
que capturó bosques enteros
y fatigó la magia de los caracoles.

Babel

Se arruina la palabra en los oídos del otro,
se traiciona en la confusión, se dobla
enajenada en la romería de intérpretes.
Nunca una torre en la firmeza del concilio;
nunca un poema, una ley,
una carta de amor, un testamento,
una plegaria
que en única concordia
signifiquen.
¿Qué fuego para qué ladrillo, qué lengua
que enamore, qué palabra irreductible
a sinonimia se requiere
para construir una torre sin soberbia
que suba más allá
del más alto de los altos firmamentos?

© 1995, Iliana Rodríguez.

(De: Iliana Rodríguez, Claroscuro, México, Mixcóatl, 1995.)

Escribe un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s