Los vapores de la noche han cubierto con piedad mis ojos.
Veo el concierto de los astros,
la luna en esplendores,
los volcanes y este valle.
Y la urbe entre las sombras
y en la urbe, un laberinto, y en éste, sus reductos:
ese patio que espera con gardenias
y una alcoba, además, en su momento.
Y en la alcoba veo un espejo, y en el espejo, una figura:
la magnificencia y la miseria, monstruo en la mitad del laberinto.
Llora el monstruo porque sabe
que es la rosa y es el polvo.
—Antes estuve en las tinieblas;
ahora
claramente veo.

© 2013, Iliana Rodríguez.

(De: Iliana Rodríguez, Embosque, México, Universidad Autónoma de la Ciudad de México, 2013.)

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