Experiencia espiritual y secreta

Embosque

Héctor Carreto

Presentación del libro Embosque de Iliana Rodríguez. México, DF, Universidad Autónoma de la Ciudad de México, Plantel San Lorenzo Tezonco, 23 de septiembre de 2013.

Lo emocionante de leer poesía es que nos puede conducir por caminos insospechados; aventuras muchas veces inimaginables. La poesía de Iliana Rodríguez Zuleta, y específicamente en Embosque, nos abre la puerta para que podamos experimentar un viaje sin indicaciones explícitas. Y esa puerta, hoyo, boquete, es la entrada a un laberinto a donde habrá que llegar al final, al centro mismo. Imagino que la naturaleza de este laberinto es la de cierta doctrina ascético-mística que consiste en la concentración de uno mismo a través de numerosas rutas plagadas de sensaciones y emociones, suprimiendo todo obstáculo a la intuición pura, para volver a la luz, intacta de los vericuetos de los caminos. Las idas y vueltas en el laberinto simbolizarían la muerte y la resurrección espirituales. Y en este oscuro sendero avanzamos, a ciegas, dando tumbos

por todo el laberinto.

Ir a la memoria

y al volverte

topar de súbito tu estatua.

Sin hilos de emergencia.

Caerte y levantarte.

 

Gracias a la luz de los “cirios que arden en esta cueva”, a las ondeantes flamas, al reflejo de los cristales, al brillo del barniz, a “la nieve en los volcanes afiebrados”, podemos percibir lo más negro en la negrura; es decir, el deambular de las sombras. Unas cuantas pinceladas claras sobra tanta sombra, como en los lienzos de Zurbarán, Caravaggio, Diego Velázquez.

Todo laberinto es una prueba, y sólo el iniciado podrá llegar al fondo, enfrentando pruebas, venciendo al monstruo, y que nos horroriza al descubrir que palpita en el interior de nosotros mismos:

En el reino de las sombras, los lagartos crecen.

Desde las grietas quieren señorear la angustia.

Vigilan.

Saben esperar como las piedras..

Viene desde lo más recóndito del hombre.

Salen del pecho del durmiente.

Le insuflan sus visiones.

Ahogados con su peso, nos entregamos al delirio.

En este reino de lagartos, nuestra sombra crece.

Travesía en la cual el sueño carece de todo sentido psicológico. Aquí es otra forma de inducción y conocimiento., en donde se suceden constantes metamorfosis: es el tránsito de sombras que de pronto son estatuas vivas, de “flores como aves que se vuelan de las palmas”, y sueños que contienen otros sueños: “En los cristales habita mi fantasma. / El rostro oval, como de foto antigua”. O los versos del poema “Sueño adentro”, que dicen: “Abismo de mis sombras, / este mar se sueña en otra noche.”

Con Embosque, Iliana Rodríguez Zuleta nos entrega una poesía que nos seduce por su sonido, como de murmullo, por la arquitectura de su versificación, por la belleza que encierra el misterio de sus imágenes, por la intensa emoción contenida en sus palabras, y por el gran reto en arriesgarse en una experiencia espiritual y secreta, más allá de las simples explicaciones de la vida cotidiana.

© 2013, Héctor Carreto.